Tamaulipas, 3 de noviembre de 2026.- La muerte de Aranza Aidelany, una niña de apenas siete años, dio un giro tras la confirmación de la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas: los peritajes balísticos determinaron que el proyectil que terminó con su vida procedía de un helicóptero de la Guardia Estatal.
La menor viajaba con su familia en una camioneta cuando quedó atrapada durante el operativo de seguridad del pasado 29 de octubre en Matamoros, desplegado tras la detención de un presunto objetivo criminal. Su madre intentó protegerla con su propio cuerpo, pero también recibió un disparo y resultó herida.
El caso ha generado indignación y fuertes cuestionamientos sobre el actuar de las corporaciones de seguridad. Ahora, las autoridades deberán esclarecer quién realizó la detonación y determinar las responsabilidades correspondientes.
